Principales destaques
- Gestores de renta fija como JPMorgan, Pimco y Columbia Threadneedle consideran que el mercado está enfocándose más en el shock inflacionario que en el deterioro del crecimiento en EE. UU.
- El alza del petróleo por encima de US$116 por barril y el encarecimiento del crédito han elevado la presión sobre consumidores y empresas, aumentando la probabilidad de recesión.
- Pese a la fuerte caída reciente de los bonos del Tesoro, varios administradores ven una oportunidad para entrar en rendimientos altos antes de un eventual rebote del mercado.
- El mercado de futuros ya no descuenta recortes de tasas de la Fed en 2026 e incluso asigna una probabilidad cercana al 25% a una nueva subida de tasas más adelante este año.
JPMorgan, Pimco y otros grandes gestores de fondos de bonos sostienen que el mercado de renta fija estaría subestimando el riesgo de que la guerra de Estados Unidos en Irán provoque una desaceleración más severa en una economía que ya mostraba señales de debilitamiento. La lectura central de estas firmas es que, aunque el mercado ha reaccionado principalmente al impacto inflacionario del conflicto, el efecto acumulado sobre la actividad podría terminar favoreciendo un rebote en los bonos del Tesoro y una caída posterior de los rendimientos.
El artículo señala que el petróleo superó los US$116 por barril, mientras el conflicto no muestra señales claras de cierre. En este contexto, los operadores han priorizado el shock de inflación y la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga una postura más restrictiva o incluso vuelva a subir tasas antes de fin de año. Ese cambio de expectativas empujó al mercado de Treasuries hacia su peor desempeño mensual desde octubre de 2024.
Sin embargo, gestores de firmas como Pacific Investment Management Co. (Pimco), JPMorgan Chase & Co. y Columbia Threadneedle Investments se están posicionando para un escenario distinto: una desaceleración económica más marcada que termine devolviendo atractivo a los bonos soberanos de Estados Unidos. Desde esta perspectiva, el aumento reciente de los rendimientos ya habría creado niveles de entrada más interesantes para algunos inversionistas institucionales.
En la jornada del lunes mencionada en el texto, los bonos del Tesoro registraron una recuperación parcial. El rendimiento del Treasury a 10 años cayó 3 puntos básicos hasta 4.40%, mientras que el del bono a 2 años retrocedió en una magnitud similar hasta 3.89%. El mercado también quedó atento a comentarios del presidente de la Fed, Jerome Powell, en busca de señales sobre cómo el banco central evalúa el balance entre inflación y crecimiento.
En paralelo, varios economistas empezaron a recortar sus previsiones de crecimiento y a elevar la probabilidad de recesión. Goldman Sachs situó el riesgo de una contracción en alrededor de 30% para los próximos 12 meses, mientras que Pimco ve una probabilidad superior a un tercio. Normalmente, un deterioro de esta magnitud sería favorable para los bonos porque aumentaría la expectativa de recortes de tasas. No obstante, en este episodio el alza del precio de la energía complica esa dinámica, ya que limita el margen de acción de la Fed frente a una inflación que sigue por encima de su objetivo.
Como resultado de esa tensión, el mercado de bonos sufrió una venta agresiva. Los rendimientos de los Treasuries a 2 y 5 años subieron más de medio punto porcentual desde que comenzaron los bombardeos estadounidenses a fines del mes anterior. A la vez, la tasa del bono a 30 años se acercó a 5%, quedando no muy lejos de los máximos observados en 2023, después de que la Fed llevara sus tasas a niveles no vistos en más de dos décadas.
Buena parte de ese movimiento refleja la expectativa de que los mayores precios de la energía encarezcan una gama más amplia de bienes y servicios. En esa línea, la OCDE advirtió la semana previa que la inflación al consumidor en EE. UU. podría llegar a 4.2% este año. Esto lleva a los inversionistas a exigir mayores retornos para compensar la erosión inflacionaria, elevando las tasas exigidas en el mercado secundario de bonos.
Pese a ello, algunos inversionistas de largo plazo consideran que la venta reciente abrió una ventana de oportunidad. Daniel Ivascyn, director de inversiones de Pimco, advirtió que un shock inflacionario puede transformarse rápidamente en un shock de crecimiento y sostuvo que la economía estaría cerca de mostrar un debilitamiento significativo. Bajo esa lógica, capturar rendimientos altos hoy podría resultar atractivo si el mercado empieza a descontar menor actividad y eventuales recortes futuros de tasas.
El texto también remarca que los riesgos económicos ya venían acumulándose antes de la guerra. El mercado laboral seguía enfriándose desde el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca y tras el impacto de sus aranceles sobre el comercio global. En febrero, los empleadores recortaron 92,000 puestos de trabajo, y para marzo se esperaba una recuperación solo parcial, con una creación de 60,000 nóminas. A esto se sumaban preocupaciones vinculadas al sector de inteligencia artificial y focos de tensión en el crédito privado.
A nivel energético, el mercado está pendiente de una guerra que, según el artículo, ha bloqueado de facto los envíos de crudo a través del Estrecho de Ormuz. Ese shock ya se estaría trasladando al consumidor, con precios de la gasolina en máximos desde el repunte inflacionario posterior a la pandemia.
Desde BlackRock, Rick Rieder indicó que, en su opinión, la Fed debería recortar tasas para amortiguar el golpe sobre la economía. También señaló que está dispuesto a aumentar compras en deuda de corto plazo cuando el panorama se vuelva más claro. Esa visión contrasta con el posicionamiento implícito del mercado de futuros, que ya no espera recortes de tasas en 2026 y asigna una probabilidad aproximada de una cuarta parte a una subida de 25 puntos básicos más adelante este año.
En el tramo largo de la curva, Ed Al-Hussainy, de Columbia Threadneedle, explicó que comenzó a comprar más bonos de vencimiento largo ante la expectativa de que esos rendimientos bajen si la Fed endurece aún más su política y profundiza el daño sobre la demanda agregada. En la sesión del lunes, la tasa a 30 años retrocedió 2 puntos básicos a 4.94%, aunque se mantenía cerca de niveles elevados.
En términos de mercado, la nota describe un desacople entre la reacción inmediata a la inflación y la evaluación de mediano plazo sobre crecimiento. Mientras los traders siguen ajustando precios por el shock petrolero y el sesgo restrictivo de la Fed, varios administradores de renta fija están posicionándose para un escenario en el que el enfriamiento económico termine dominando la narrativa y favorezca nuevamente a los bonos del Tesoro.
Marlom de Souza Pinto
Es profesional de trading desde 2017 y de marketing digital desde 2018. Actúa en el portal Trading Latam, donde analiza mercados, tecnología y negocios con foco en los impactos para inversionistas. En su tiempo libre, le gusta viajar, leer y profundizar en estudios continuo.